Por mucho que parezca que algo pudiera no importarme, pues no es cierto. Porque en realidad al nada afectarme todo me afecta, es inevitable, al igual que los cambios de personalidad, de emociones, que a veces me afecte más el mal ajeno que el propio. Que prefiera mi propio mal antes que el de los que me rodean.
Creo que no es que perdiera el rumbo de mi vida, sino que simplemente nunca lo tuve, que siempre dependió del ambiente en el que me moviera, de las personas con las que hablara. Todo el entorno que me rodea me afecta, no es algo que pueda evadir, pero si algo que acabo de comprender, algo incontrolable.
Por fin comprendí que mi vida no tiene rumbo, se mueve en el caos, no permanece, no se asienta, vivo en un cambio continuo, no para, ni parará hasta que le encuentre sentido a algo, a una única cosa. Pero cuanto más me acerco a la respuesta, más cambios, más obstáculos me impiden dar con ella.
Seguramente me equivoque en algo de lo anterior, quizá simplemente lo puse sin pensar, y es por eso que esto es sincerismo y no sinceridad, esto puede ser cierto en mí pero no en la verdad, ¿o tal vez al revés?, no voy a volver a leer la entrada antes de publicarla.
Pero que es más cierto en si, ¿lo que ponemos sin pensar o lo que después de razonar ponemos?. ¿La verdad se encuentra en el interior o en el posterior razonamiento?
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