Tal es la rabia de saber que una vez te haya pasado algo que de verdad te consume por dentro pasado el tiempo, que te devora como si de un monstruo se tratara, una lucha que no se puede controlar, una lucha contar el propio ser, por la supervivencia de uno mismo, y a la vez una lucha que implica la vulnerabilidad ante todo lo que te rodea, y como consecuencia un grave aumento de esos sentimientos que te consumen, como si tú fueras un papel y esos sentimientos fueran la llama que hacen que éste se vaya desvaneciendo poco a poco hasta convertirse en cenizas y desaparecer del mundo, convertirse en nada.
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lunes, 14 de noviembre de 2011
Vuelta de rosca.
Y como no era menos de esperar, llego el momento de la vuelta, de la vuelta a lo que en algún momento tal vez dejara atrás, en forma de laguna, o simplemente no queriendo recodar si quiera la existencia de tal. Pero como todo en esta vida, y siguiendo el dicho " El hombre es el único animal que tropieza dos veces con al misma piedra " (o algo así, sinceramente, me da igual el dicho), todo vuelve, y cada vez más fuerte, lo que hace el sentimiento de angustia, la asfixia, la impotencia, la preocupación, cada vez más y más grandes, lo que hace de suponer que todo terminará en el fin de la propia existencia, pero no, porque aún quedan más veces una vez más de lo mismo, como si de un juego se tratara, un juego que termina y empieza otra vez, un reloj de arena al cual se le da la vuelta para que siga contando el tiempo, los minutos, horas y días que quedan, porque todo tiene un final, lo que no sabemos es el cuando, pero tampoco sabemos el comienzo ni las consecuencias.
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